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viernes, 18 de junio de 2010

Lo que no se le debe pedir a los sindicatos

Es necesario distinguir con claridad dos cosas: cómo nos gustaría que fuera el mundo y cómo es en realidad el mundo.  Lo que podemos hacer en el mundo depende de cómo es en realidad el mundo y no de cómo nos gustaría que fuese.


A mi me gustaría que los trabajadores de Europa tuvieran una conciencia internacionalista, pero en realidad tienen una conciencia nacional. Hoy no es posible una Internacional Comunista y, por lo tanto, no es posible diseñar una política internacionalista. Así que los líderes sindicales de Italia deben defender a los trabajadores italianos y los líderes sindicales polacos deben defender a los trabajadores polacos.  No niego que sobre determinadas materias los sindicatos de todas las naciones de la Unión Europea puedan diseñar políticas comunes: salario base, fondo de desempleo, etcétera.

La conciencia sindical que domina en la actualidad entre los trabajadores no va más allá de las dos reivindicaciones siguientes: uno, quiero tener un trabajo, y dos, quiero tener un mejor sueldo. Pensar en la conciencia sindical de los trabajadores de la Unión Europea como si pudiera ser una conciencia revolucionaria es un error.

Los sindicatos en las sociedades capitalistas de la Unión Europea son una pieza clave del sistema democrático. Es una institución que sirve fundamentalmente para asegurar estabilidad social y estabilidad económica. Y de momento no debemos esperar otra cosa de ellos. Así es la realidad.

A mi me gustaría que los sindicatos fueran instituciones con muchos afiliados y que estos afiliados tuvieran una desarrollada y revolucionaria conciencia comunista. Pero lo cierto es que la mayoría de los trabajadores afiliados a los sindicatos sólo tienen una conciencia economicista: quiero un empleo y quiero un buen sueldo.

Creo que la alternativa para las fuerzas de la izquierda radical en el seno de los sindicatos sólo debe tener como meta promover la conciencia anticapitalista. No deben promover la liquidación de los sindicatos ni poner en marcha críticas que los debilite como organización.  A las fuerzas capitalistas más reaccionarias les gustaría que los sindicatos desaparecieran, como a los fascistas les gustaría que desapareciera la democracia burguesa.

¿Cómo lograríamos que los sindicatos actuales fueran menos corruptos y menos burocráticos?  ¿Cómo lograríamos que los sindicatos se convirtieran en una cuna de revolucionarios comunistas? Sólo si existiera un poderoso partido comunista. El error estriba en que le estamos pidiendo a los sindicatos que cumplan con una función que sólo puede cumplir un partido comunista.

25 de junio de 2010.

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