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miércoles, 11 de julio de 2012

Los papeles real e ideal de la persona

Yolanda, una de las lectoras de este blog, me hace llegar las siguientes palabras de Goethe, tomadas de su autobiografía: “Todas las personas de buena voluntad, a medida que aumenta su formación cultural, sienten que tienen un doble papel que desempeñar en el mundo, un papel real y un papel ideal, y en este sentimiento hay que buscar el fundamento de toda nobleza. El papel real que nos toca desempeñar pronto lo conocemos con claridad más que suficiente. Respecto al segundo, raramente llegamos a conocerlo bien. El hombre puede buscar su destino más elevado en la tierra o en el cielo, en el presente o en el futuro, pero precisamente por eso se verá interiormente sometido a una eterna vacilación y exteriormente a una influencia perturbadora, hasta que de una vez por todas tome la decisión de declarar que lo justo y lo correcto es lo que sea conforme a su naturaleza”. Después Yolanda añade estas palabras: “Esto es un pensamiento abstracto para mí. El papel real y el ideal, lo que es conforme a la naturaleza del hombre. Lo leo y lo releo intentando concretar pero no avanzo”.

Marx hablaba de que en la sociedad burguesa el hombre llevaba una doble vida: como miembro de la sociedad civil, donde era rico, pobre, hombre o mujer, y como miembro del Estado, donde era un ser abstracto. Como miembros de la sociedad civil todas las personas son diferente e imponen sus diferencias, los ricos valen más que los pobres, pero como miembros de la comunidad estatal son abstractamente iguales: todos valen un voto.  Marx hablaba de que el hombre como miembro de la sociedad civil llevaba una vida real y como miembro del Estado llevaba una vida ideal. La vida estatal, y más especialmente la vida estatal burguesa, está llena de idealismos. En términos estatales, esto es, ideales,  cualquier persona, hasta el más pobre,  puede ser presidente del gobierno. En términos jurídicos no hay ley que se lo impida, pero en términos reales es imposible que lo sea. También hay idealismo cuando se dice que todas las personas son iguales ante la ley. Y así lo es abstractamente, pero en la vida real la persona que puede pagar a los mejores abogados podrá defender su causa mejor que quien carece de recursos económicos.
También en el ámbito de la religión se habla de una doble vida: la terrenal y la celestial. Pero de algún modo la vida celestial está presente en la vida terrenal. Lo que hago en la tierra lo hago para conquistar el reino de los cielos. Cuando estoy en la iglesia, rezando, pidiéndole a Dios que me ayude, esto es, soñando,  hago una vida ideal. Mientras que cuando estoy en el trabajo, haciendo lo que me mandan, luchando por un salario, estoy haciendo mi vida real. Pero también la vida política representa en parte una existencia ideal del ser humano. Todas las personas llevan una vida real cuando están en el trabajo, con su familia, con sus amigos, cuando sólo se preocupan de ellos y de sus seres queridos. Pero hay muchas de esas personas que además de preocuparse de sí mismas se convierten en representantes de las grandes causas sociales: luchan por la justicia,  por el socialismo,  por erradicar la pobreza, por proteger el medio ambiente,... En calidad de representantes y defensores de esas causas sociales,  las personas llevan una vida ideal. También es vida ideal la vida que llevan aquellos que aman el arte y la ciencia. Toda la lucha,  anhelo, e ilusión que vaya más allá de uno mismo y de sus intereses inmediatos es vida ideal.

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